Categoría : Ciencia ficción

Película: Hijos de los hombres (Children of Men)

Me estoy poniendo al día con algunas de las tantas películas y series que tengo pendientes, así que anoche vimos Hijos de los hombres (Children of Men), que hacía bastante que tenía ganas de verla por ser de ciencia ficción y por ese ambiente apocalíptico.
La película me gustó mucho, la historia, la fotografía, los escenarios, la crudeza (o realismo) de las escenas de acción, el personaje casi antihéroe, etc.
En realidad para la ambientación no han tenido que ir muy lejos, simplemente tomando la realidad actual del mundo y agregandole la desesperanza general debido al próximo final de la especie...

Niños del hombre o Children of Men

He leído por ahí algunas críticas negativas sobre las pocas explicaciones que se dan de las causas de la infertilidad, en realidad eso es lo de menos ya que la película no cuenta la historia del porqué de la falta de nacimientos, sino lo que pasa después. Es como preguntarse de donde viene la magia de Harry Potter... eso no importa realmente.

Soy Leyenda

Me voy poniendo al día con películas que me perdí en su momento, ahora le tocó a Soy Leyenda

Soy Leyenda

Todavía recuerdo al Omega Man de Charlton Heston, hace muuuuchos años, en blanco y negro...
Sobre este remake, en general me gustó pero mas o menos cerca del final se arruinó la película... el personaje cometió el error de blasfemar y ser hereje: ¡¡negar a Dios!!! y claro, eso no podía quedar así... es cuando aparecen las "mariposas"... en fin, una pena... me imagino que es un requisito comercial dejar claro que Dios existe.
Copio esta crítica de Carlos Marín escrita en Aullidos.com, que la comparto el 100%:

Cuando hoy en día se va a ver una película como 'Soy Leyenda' uno no sabe muy bien que esperar de ella. Debida a su temática, ¿es una película de terror? ¿de ciencia ficción?; pero observamos que se le da una publicidad inmensa y se nota que hay dinero detrás, ¿es por lo tanto otro blockbuster navideño más?. Sin duda, la nueva película protagonizada por el aclamado -por el público- Will Smith es un poco de todo y un mucho de nada.
El principio es, cuanto menos, inquietante. Esa Nueva York vacía, destrozada, invadida por la naturaleza -hierba debajo de las calles, animales salvajes caminando- nos encoge el corazón, no tanto como Boyle y su Londres desolado, pero la inmensidad de la situación que rodea al protagonista es, cuanto menos, escalofriante. Seguimos a Neville en su día a día, en su desesperación, en sus atormentados recuerdos... El único flashback que existe en la película está dosificado y muchas cosas referentes al virus se van dando en pequeños detalles (esos recortes de periódico en las neveras o armarios), cosa que se agradece, dada la última tendencia a tener que explicar absolutamente todo en un guión.
Van pasando los minutos y se nos va mostrando algo más que interesante: una película de terror disfrazada de blockbuster. El momento en el que conocemos por primera vez a los mutantes está rodado con tensión, alargando lo justo el metraje, iluminando lo apropiado. Toda la primera hora es, por lo tanto, de notable alto. Sería de excelente si no fuera porque Smith no es el más apropiado para representar un personaje como Neville, tan atormentado y al borde de la locura. Las conversaciones con el perro o los maniquíes parecen comedia cuando salen por la boca del protagonista, cuando seguramente se hayan escrito para mostrar el tremendo pavor a la soledad del personaje.
El problema llega cuando se produce el giro de guión que lleva al tercer acto. Después de una escena emotiva e impactante como la de la trampa, todo lo que se había construido poco a poco para crear esa película de terror se va al garete. Bochornosas son las escenas de 'Shrek' o la horrible moralina religiosa con la que de golpe nos atacan (ni Francis Lawrence es Shyamalan ni esto es 'Señales'). Por no hablar de cómo desprecian a los personajes mutantes, que simplemente pasan a ser los villanos de la función, cuando en el primer contacto con ellos se veía una actitud humana que apuntaba buenas maneras.
Nadie es adivino y no se puede saber cuanto recaudará ésta nueva versión del libro de Matheson. La cosa es cuanta gente crea que es un revienta-taquillas, cuantos una película de terror y cuantos una tomadura de pelo. Cine palomitero, que lo llaman...
Lo mejor: Los dos primeros actos, que son excelentes. Las primeras apariciones de los mutantes.
Lo peor: Una conclusión moralina, estúpida y que parece haber sido grabada con prisas; la reacción de Neville ante la nueva situación es irrisoria. Que Smith no sea el apropiado para protagonizarla.

Otra opinión interesante en Sitio de Ciencia Ficción

Un pequeño homenaje a Isaac Asimov

Isaac Asimov On Throne, de Rowena MorrillHe leído en el blog Kirai un pequeño cuento de Isaac Asimov que me hizo volver varios años atrás y recordar este escritor de ciencia ficción que tantas satisfacciones me dio, así que repito aquí el texto de uno de sus cuentos y de paso recomiendo al que no conozca a este autor que se consiga alguno de sus libros (ej: "El fin de la eternidad"), vale la pena :)

La imagen se llama Asimov On Throne, de Rowena Morrill.

Naron, de la longeva raza rigeliana, era el cuarto de su estirpe que llevaba los anales galácticos.
Tenía en su poder el gran libro que contenía la lista de las numerosas razas de todas las galaxias que habían adquirido el don de la inteligencia, y el libro, mucho menor, en el que figuraban las que habían llegado a la madurez y poseían méritos para formar parte de la Federación Galáctica. En el primer libro habían tachado algunos nombres anotados anteriormente: los de las razas que, por el motivo que fuere, habían fracasado. La mala fortuna, las deficiencias bioquímicas o biofísicas, la falta de adaptación social se cobraban su tributo. Sin embargo, en el libro pequeño no había habido que tachar jamás ninguno de los nombres anotados.
En aquel momento, Naron, enormemente corpulento e increíblemente anciano, levantaba la vista, notando que se acercaba un mensajero.
— Naron -saludó el mensajero-. ¡Gran Señor!
— Bueno, bueno, ¿qué hay? Menos ceremonias.
— Otro grupo de organismos ha llegado a la madurez.
— Estupendo. Estupendo. Actualmente ascienden muy aprisa. Apenas pasa año sin que llegue un grupo nuevo. ¿Quiénes son ésos?
El mensajero dio el número clave de la galaxia y las coordenadas del mundo en cuestión.
— Ah, sí -dijo Naron-. Lo conozco. -Y con buena letra cursiva anotó el dato en el primer libro, trasladando luego el nombre del planeta al segundo. Utilizaba, como de costumbre, el nombre bajo el cual era conocido el planeta por la fracción más numerosa de sus propios habitantes.
Escribió, pues: La Tierra.
— Estas criaturas nuevas -dijo luego- han establecido un récord. Ningún otro grupo ha pasado de la inteligencia a la madurez tan rápidamente. No será una equivocación, espero.
— De ningún modo, señor -respondió el mensajero.
— Han llegado al conocimiento de la energía termonuclear, ¿no es cierto?
— Sí, señor.
— Bien, ése es el requisito -Naron soltaba una risita-. Sus naves sondearán pronto el espacio y se pondrán en contacto con la Federación.
— En realidad, señor -dijo el mensajero con renuencia-, los Observadores nos comunican que todavía no han penetrado en el espacio.
Naron se quedó atónito.
— ¿Ni poco ni mucho? ¿No tienen siquiera una estación espacial?
— Todavía no, señor.
— Pero si poseen la energía termonuclear, ¿dónde realizan las pruebas y las explosiones?
— En su propio planeta, señor.
Naron se irguió en sus seis metros de estatura y tronó:
— En su propio planeta?
— Si, señor.
Con gesto pausado, Naron sacó la pluma y tachó con una raya la última anotación en el libro pequeño. Era un hecho sin precedentes; pero es que Naron era muy sabio y capaz de ver lo inevitable como nadie en la galaxia.
— ¡Asnos estúpidos! -murmuró.

 
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